Sí de costumbre se trata, a nadie se le antoja sospechar las consecuencias que puede tener el simple hecho de maquillarse. Acto disparador;
rostro y cuerpo como instrumento para narrar y decir. La capacidad de elección, sin duda conlleva a una decisión tomada.
La categoría del MAKE UP definido como maquillaje, ha sido elegido por la simplicidad de un complejo mundo de estética contemporánea mimetizada en la sociedad toda. Sin embargo, hace cinco mil años que el MAKE UP había quedado insertado en la piel egipcia. El delineado de los ojos en negro se remonta al Antiguo Egipto, donde tantos hombres como mujeres utilizaban el Kohol (delineador para ojos) para alargar la mirada y, al parecer, para proteger los ojos de algunas afecciones provocadas por el clíma extremadamente seco.
La temática planteada del MAkE UP, hace escala en la mujer actual. Las líneas de cosméticos hacen énfasis en colores como grises, verdes, azules y dorados; conocidos como la paleta del glamour.
Sin bién, el maquillaje hace maravillas, existe una preparación previa de la piel, los hombres y mujeres de la aristocracia egipcia dedicaban una buena cantidad de tiempo a los rituales de belleza. En el baño no faltaban los limos o las pastas hechas con ceniza para pulir la piel, luego llegaban los masajes con aceites perfumados, a base de mirra, incienso, cardamomo, canela, eneldo, lirios, flores de loto, azafrán o menta.
Seguramente por las últimas tendencias con respecto a el nuevo rol que vamos asumiendo las mujeres, optamos por la lógica de la exclusión tan de moda en estos tiempos. De la singularidad de cada una y del propio deseo nada nos dice el espejo; por el contrario, exalta el culto a la uniformidad; hay que camuflarse, es la lógica del poder. ¿Es posible sustraerse al
mandato de ser mujer = bella /perfecta?
¿Podemos reconocernos como mujer en singular incluida en un colectivo diverso de mujeres ?Se trata de hacer píe en las propias marcas de identidad para afianzarlas y/o cuestionarlas. Y este recorrido subjetivo es la chance de encontrarnos con la belleza de quien deseamos ser.
rostro y cuerpo como instrumento para narrar y decir. La capacidad de elección, sin duda conlleva a una decisión tomada.La categoría del MAKE UP definido como maquillaje, ha sido elegido por la simplicidad de un complejo mundo de estética contemporánea mimetizada en la sociedad toda. Sin embargo, hace cinco mil años que el MAKE UP había quedado insertado en la piel egipcia. El delineado de los ojos en negro se remonta al Antiguo Egipto, donde tantos hombres como mujeres utilizaban el Kohol (delineador para ojos) para alargar la mirada y, al parecer, para proteger los ojos de algunas afecciones provocadas por el clíma extremadamente seco.
La temática planteada del MAkE UP, hace escala en la mujer actual. Las líneas de cosméticos hacen énfasis en colores como grises, verdes, azules y dorados; conocidos como la paleta del glamour.
Sin bién, el maquillaje hace maravillas, existe una preparación previa de la piel, los hombres y mujeres de la aristocracia egipcia dedicaban una buena cantidad de tiempo a los rituales de belleza. En el baño no faltaban los limos o las pastas hechas con ceniza para pulir la piel, luego llegaban los masajes con aceites perfumados, a base de mirra, incienso, cardamomo, canela, eneldo, lirios, flores de loto, azafrán o menta.
Seguramente por las últimas tendencias con respecto a el nuevo rol que vamos asumiendo las mujeres, optamos por la lógica de la exclusión tan de moda en estos tiempos. De la singularidad de cada una y del propio deseo nada nos dice el espejo; por el contrario, exalta el culto a la uniformidad; hay que camuflarse, es la lógica del poder. ¿Es posible sustraerse al
mandato de ser mujer = bella /perfecta?¿Podemos reconocernos como mujer en singular incluida en un colectivo diverso de mujeres ?Se trata de hacer píe en las propias marcas de identidad para afianzarlas y/o cuestionarlas. Y este recorrido subjetivo es la chance de encontrarnos con la belleza de quien deseamos ser.


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