
La mandataria electa aseguró que quiere comenzar un proyecto conjunto con todas las artistas plásticas, las equivocaciones se dieron y lo que en verdad quiso decir es que el proyecto era con todas las artistas políticas; sin importar sus diferencias, de edad, cara o opiniones opuestas.
La presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner destacó su amplio triunfo en el rating de renovaciones, y también la victoria del oficialismo en los comicios, por supuesto. Convocó a todos los argentinos, incluso a quienes han agraviado y descalificado su look tan juvenil durante la campaña, y los invitó a construir un nuevo tejido social ¿El nuevo tejido, era sobre cirugía estética?
La pobreza, la desocupación, emblema de su campaña política, dejó claro que estos factores no valen tanto para sus tratamientos. Pero ver lo positivo de su vestuario de dama y su cara con colágeno nos hace pensar ¿y la inflación, de donde viene? La suerte argentina, está echada. Y qué boleta elegimos para llegar a la cara estirada; digo, Casa Rosada.
Evidentemente, el pueblo sufrió un sabotaje, ganó una señora que no era la original. Claro nos queda la originalidad es irrumpida por una inyección de botox tipo K, y los cirujanos nos aclaran que las profusiones no tienen arreglo. El triunfo de lo femenino habría cobrado vida en la Señora K, así la conocemos nosotras que la vemos. La mujer tiene siempre un haz bajo la manga para el juego del poder. Pero es lógico pensar en transformar los rostros argentinos bajo la tutela poderío estético y la frivolidad. El rigor climático en invierno y ahora en verano termina por desnudar el delicado equilibrio del maquillaje. ¿Será que el exceso de maquillaje tapa las imperfecciones de una personalidad definitivamente desinteresada y un país ávido de compromisos y soluciones? Sí es que todavía no formamos parte de su restauración facial.
La presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner destacó su amplio triunfo en el rating de renovaciones, y también la victoria del oficialismo en los comicios, por supuesto. Convocó a todos los argentinos, incluso a quienes han agraviado y descalificado su look tan juvenil durante la campaña, y los invitó a construir un nuevo tejido social ¿El nuevo tejido, era sobre cirugía estética?
La pobreza, la desocupación, emblema de su campaña política, dejó claro que estos factores no valen tanto para sus tratamientos. Pero ver lo positivo de su vestuario de dama y su cara con colágeno nos hace pensar ¿y la inflación, de donde viene? La suerte argentina, está echada. Y qué boleta elegimos para llegar a la cara estirada; digo, Casa Rosada.
Evidentemente, el pueblo sufrió un sabotaje, ganó una señora que no era la original. Claro nos queda la originalidad es irrumpida por una inyección de botox tipo K, y los cirujanos nos aclaran que las profusiones no tienen arreglo. El triunfo de lo femenino habría cobrado vida en la Señora K, así la conocemos nosotras que la vemos. La mujer tiene siempre un haz bajo la manga para el juego del poder. Pero es lógico pensar en transformar los rostros argentinos bajo la tutela poderío estético y la frivolidad. El rigor climático en invierno y ahora en verano termina por desnudar el delicado equilibrio del maquillaje. ¿Será que el exceso de maquillaje tapa las imperfecciones de una personalidad definitivamente desinteresada y un país ávido de compromisos y soluciones? Sí es que todavía no formamos parte de su restauración facial.


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